Fake News: los hechos, las excusas y los culpables. Autora: Sofía Salame Chacra

“El problema no es que haya pocas verdades, sino demasiadas”: Jay Ogilvy – Investigador y Filósofo

Por: Sofia Salame Chacra

Ciudad de México. El auge de las noticias falsas se dio en el 2016; sin embargo, nunca en nuestra vida habíamos oído tanto el término Fake News hasta que  Trump subió al podio y abiertamente difamó y reprochó a la prensa sobre los juicios que -como toda prensa libre– se dicen sobre los que están al poder.

Trump. Fake news

Foto: Especial

Han sido reclamos vía Twitter y declaraciones en cadenas naciones e internacionales en donde, irracionalmente y continuamente, se ha dedicado a reprochar a grandes grupos informativos como falsos, mentirosos y abusivos. Y ha sido así, como en voz alta le ha declarado abiertamente la guerra a la prensa.

Grandes periodistas y sus respectivos equipos de trabajo, sienten disconformidad ante dicho asunto pero peor aun, preocupación. Existe una preocupación que tiene a todos temblando, ya que el primer signo de una democracia es una prensa y una sociedad con libertad de apertura hacía la opinión y la crítica, es entonces cuando nos preguntamos ¿cuál es el sistema que prohíbe e inhibe el tráfico libre de esta información? dejaré la pregunta al aire.

La viralización de las noticias falsas se ha transformado de puñados de likes y tráfico que produce estadísticas altas, a una industria que genera dinero a partir de eso: en pocas palabras un negocio que va creciendo con mayor y mayor rapidez, incidiendo ésta, en diferentes procesos: desde una producción de información que incida en la agenda hasta una elección electoral. Además de esto, la viralización de estas noticias ha creado un flujo de “mayor confianza” por parte de las audiencias y un menor umbral por parte de estas a cerciorarse la veracidad de la información y sus respectivas fuentes de información.

Si bien, este tipo de noticias (según Wiley Online Library) se pueden categorizar en tres: “informaciones erróneas o fabricadas diseminadas para avanzar algún mensaje político; reportes a partir de aseveraciones o datos no confirmados, y aquellas publicadas por medios satíricos”, durante este año, el término ha intimidado a grandes mandatarios, entre ellos Trump, los cuales se excusan y defienden comentando que todo aquello que no les favorece: es falso.

Según New York Times en el caso de los rusos, han optado por poner un sello que dice “falso” en su sitio web encima de artículos de diferentes medios; sin embargo no proveen datos que desmientan o prueben lo contrario.

También fue Luis Videgaray, el cual utilizó el término en su propia red social cuando CBS reportara que este había ayudado al gobierno de Trump a redactar el mensaje sobre el muro.

Videgaray. Fake news

Foto: Especial

“Es una situación peligrosa y preocupante que gobiernos o individuos simplemente tilden algo como ‘noticias falsas’ si no les gusta, en vez de ofrecer evidencia al contrario o pronunciarse sobre alguna aseveración en específico”, señaló Eileen Murphy, la portavoz de The New York Times, al respecto.

De repente se genera una gran crisis nerviosa con el tema y son las naciones y sus grandes medios de información toman las cartas en sus manos, dudando ¿cómo combatir contra la circulación de imágenes montadas o información truncada? y por supuesto ¿cómo recuperar la confianza de las audiencias?

Esta preocupación se ha llevado al nivel en el que no sólo cadenas de información sienten la necesidad de “hacer algo”, sino también redes sociales como Google, Twitter y Facebook comprenden la amenaza que esto representa y es por eso que se han visto obligados a construir herramientas para combatir la difusión masiva de datos e información media falsa y falsa. Incluyendo dentro de la red social herramientas y consejos para ubicar y denunciar a los medios o sitios que construyan y difundan estas. También diferentes países han optado por crear grupos específicos de detección de este tipo de información para desmentir rumores antes de elecciones o momentos inminentes en determinadas naciones.

¿Por qué tanto pánico?

El periodista Herles Velasco, menciona en el periódico Universal, que el trasfondo de este tipo de información no nació en redes sociales ni en ningún medio digital, sino de una tradición de sensacionalismo y pseudoperiodismo que data a finales del siglo XIX con el diario New York World de Joseph Pulitzer. En donde, la prensa amarillenta recibe una serie de historietas llamadas The Yellow Kid, la cual buscaba una reacción de parte de los lectores. Las bases de este movimiento llevan tanto tiempo, como el mismo sistema informativo y bien se les conoce como rumores.

Tanto los rumores, como las noticias falsas, desde siempre han contribuido a la realización de diferentes sistemas, como el político, el social e inclusive el informativo. Ejemplos como las elecciones, difamaciones para causar repele hacía ciertos movimientos o contrincantes políticos, mentiras que tienen como objetivo dividir o desestabilizar a las naciones, ataques cibernéticos o de otros medios que se dedican a generar pánico dentro de las estructuras, entre otros.

Los culpables

Este tipo de noticias manipuladas cargan con ellas la poca o la nada confiabilidad, son de fácil creación, tienen como objetivo generar tráfico pero más allá de eso, dinero; provienen de fuentes anónimas o de reciente creación, en sus nombres sustituyen letras de nombres oficiales, haciéndose pasar por medios formales, son compartidas en medios digitales y de difusión masiva y atacan directamente a un sector en el cual se rebosa -en menor o mayor medida- la ignorancia en uno o varios temas.

¿A quién culpar? ¿a los sitios falsos, a grupos contrincantes que se dedican a difundir información falsa, a nosotros como audiencias?

Así como toda enfermedad, se requiere o de prevención o de un medicamento para lidiar con ello. Y para nosotras, las audiencias, que también abundamos en culpas por ser consumidores de dichos sitios, es importante detectar las cualidades de estos, su intencionalidad y los actores que se esconden tras esos párrafos.

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