El futuro del mundo depende de lo que le pase a Siria. Autor: Jorge Santa Cruz

jorge-santa-cruz-facebookPor: Jorge Santa Cruz (*)

Si el establishment dominante en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania logra derrocar al presidente sirio, Bashar al Asad, cuyo gobierno laico contrasta absolutamente con el fanatismo radical del Emirato Islámico (también conocido como Daesh), entonces el Medio Oriente estará a nada de ser dominado de manera absoluta por esta organización criminal, que es financiada y avituallada desde Occidente.

El Emirato Islámico es el autor de la mayoría de los atentados que han conmovido al mundo en los últimos años, dos de los cuales se ejecutaron contra cristianos coptos de Egipto el pasado Domingo de Ramos (9 de abril de 2017), con saldo de 44 personas muertas y más de cien lesionadas.

Como se trata de mercenarios al servicio del establishment (denominado por el autor de estas líneas como Partido de la Guerra) y de que éste pretende imponer una dictadura global con base en la dosificación del terror, a la caída de Asad seguiría un recrudecimiento de los atentados en América, Europa y en Rusia. El del Metro de San Petersburgo (4 de abril de 2017), que dejó 11 muertos y 45 heridos, así lo anticipa.

El establishment o Partido de la Guerra es un gran vampiro necesita para vivir de la venta de armas y de los préstamos millonarios, por los que cobra inmorales intereses, utilizaría al Emirato Islámico de manera sistemática, a fin de justificar la imposición de dictaduras disfrazadas de gobiernos democráticos.

Mapa de Siria. Wikipedia
Mapa de Siria. Tomado de Wikipedia

Dichos gobiernos desconocerían las garantías individuales con el pretexto de perseguir a los terroristas y a los delincuentes. ¿Acaso suenan utópicas las intervenciones telefónicas? ¿O el espionaje de contenidos en Internet? ¿O la vigilancia sobre cuentas bancarias? ¿O la sofisticación de los aparatos de seguridad en edificios de gobierno y terminales aéreas, terrestres o marítimas?

Para eso serviría el Daesh a sus amos de Occidente. También, para derrocar al presidente ruso, Vladimir Putin, quien se ha erigido en verdadero enemigo del terrorismo, en especial, el islámico; y en dique contra la privatización de toda Rusia, para la que conspira la Infiltración occidental.

El derrocamiento de Asad y de Putin daría un mensaje contundente al resto de los jefes de Estado y de Gobierno: ninguno está seguro, aunque haya votado por él un 99 por ciento del electorado, de manera limpia y transparente.

El otro escenario

Cabe, sin embargo, la posibilidad de que nuevo el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, haya acordado con Moscú y Pekín una guerra de declaraciones contra Asad y Putin debido a las fuertes presiones a la que le somete el establishment.

THIERRY MEYSSAN 003. Para Carrusel
Celeste Sáenz de Miera, secretaria general del Club de Periodistas de México, y Thierry Meyssan, director de Red Voltaire. Foto: Jorge Santa Cruz | Periodismo Libre

El periodista francés Therry Meyssan, director de Red Voltaire, expone la hipótesis de que Trump estaría confundiendo a los partidarios de la guerra, de común acuerdo con los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de China, Xi Jingpin.

Según Meyssan, la Casa Blanca considera a Bashar al Asad como el presidente legítimo de Siria.

Ahora bien, este 11 de abril, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, declaró en Italia, al concluir la reunión del Grupo de los 7, que Rusia tiene dos opciones en cuanto a la crisis siria:

1. Ponerse del lado de Estados Unidos y de los demás países que quieren la caída de Asad,
2. Ponerse del lado de Asad, de Irán y del Hezbolá.

En tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, apuntó que su nación está dispuesta a soportar el papel de enemigo común. El jefe máximo del Kremlin advirtió lo anterior luego de haber recibido al presidente italiano, Sergio Mattarella.

Esta divergencia podría interpretarse, de manera inicial, como la reactivación de la Guerra Fría. Máxime que el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, opinó (el mismo 11 de abril de 2017) que ni siquiera el líder nazi Adolfo Hitler utilizó armas químicas contra su pueblo, como sí lo hizo Asad con los sirios.

Sin duda, esta postura acusatoria del gobierno de los Estados Unidos aplacó los ánimos del establishment. ¿Será que Trump y Putin están ganando tiempo para demostrar que el ataque químico del 4 de abril fue ejecutado por los terroristas del Emirato Islámico, por órdenes de poderosos personajes de Occidente, contrarios a Asad, Trump y Putin?

Sea lo que fuere, podemos concluir que de Siria depende el futuro, bueno o malo, del mundo.

Escrito por

Periodista, profesor universitario y consultor en Comunicación y Periodismo.

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