Francisco avanza en el proyecto de la Organización de las Religiones Unidas

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Foto: Pixabay

Por: Germán de la Guardia

 

Los promotores del Nuevo Orden Mundial tratarán, en 2017, de acelerar la fundación de la Organización de las Religiones Unidas (ORU) y de colocar al papa Francisco al frente de ella.

La iniciativa fue lanzada oficialmente por el ex presidente israelí, Shimon Peres, durante la entrevista que tuvo con el pontífice, en El Vaticano, el 4 de septiembre de 2014.

El propósito público de la ORU sería -según explicó Peres en una entrevista previa, concedida a la revista italiana Famiglia Cristiana– evitar las guerras desencadenadas por motivos religiosos. El periódico mexicano Excélsior tradujo algunas palabras del ex mandatario israelí:

“En el pasado, la mayor parte de las guerras eran motivadas por la idea de nación. Hoy, al contrario, las guerras son desencadenadas sobre todo con la excusa de la religión. Considerando lo hecho por la ONU en su tiempo, lo que necesitamos en una Organización de las Religiones Unidas, una ONU de las religiones.”

Peres -quien murió el 28 de septiembre de 2016- fue más allá en aquella ocasión, al decir que Francisco es el líder religioso idóneo para encabezar la Organización de las Religiones Unidas, toda vez que la ONU carece de la fuerza y de la eficacia de una homilía cualquiera del Papa, “que en la Plaza de San Pedro convoca a medio millón de personas”. Por ello, argumentó Peres, “urge absolutamente luchar contra esta instrumentaluzación de Dios”.

Prueba superada

El 26 de junio de 2015, El Vaticano inició relaciones diplomáticas con el Estado Palestino, lo cual fue interpretado por un núcleo rabínico israelí como una ofensa. Tanto, que integró un nuevo Sanedrín (como el que condenó a Jesús) para juzgar a Francisco.

El sitio Noticia Cristiana reprodujo, el 10 de julio de 2015, la carta que el nuevo Sanedrín envió a Francisco. Dicho portal dijo haber tomado el texto de la revista hebrea Matzav Haruach:

Sus acciones, para nosotros son de gran tristeza, son consistentes con la larga serie histórica de acciones y posturas de la Religión Católica Romana que en el pasado se comprometió a perseguir a Israel, porque nos negamos a aceptar a su Mesías como el Mesías de Israel, y renunciar a nuestra fe. Los anuncios y las recientes acciones del Vaticano, muestran su rechazo a la nación judía y la Biblia, que se utiliza para interpretar las profecías, como si Dios ha abandonado a su país: la nación de Israel. La realidad demuestra que la verdad es lo contrario.”

El asunto no pasó a mayores. Y es que había un antecedente relativamente cercano: el 8 de junio de 2014, el propio Peres participó en una jornada de oración interreligiosa, en los jardines de El Vaticano, junto al papa Francisco, al presidente palestino Abu Mazen y al patriarca ortodoxo, Bartolomeo.

Noticia Cristiana publicó el 28 de enero de 2016 que El Vaticano avanza en la unificación de las religiones. Citó que después de la reunión sostenida por Francisco y el presidente iraní, Hasan Rowhani. dos días antes, el 26 de enero, se dieron declaraciones muy significativas: Rowhani dijo haber pedido a Francisco que rezara por él y El Vaticano contestó diciendo que Irán debe ser un socio importante en la lucha contra el terrorismo.

Otro paso a favor de la religión mundial lo dieron Francisco y dirigentes luteranos, el 31 de octubre de 2016, en la ciudad sueca de Lund, donde se reunieron para preparar el quinto centenario de la reforma iniciada por Martín Lutero.

El sitio ACI Prensa informó que Francisco dio gracias a Dios por esta conmemoración conjunta “que estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.”

En ese contexto, según el despacho de ACI PrensaFrancisco señaló:

…el camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala, y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo”.

“El diálogo entre nosotros ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena. Uno de los frutos que ha generado este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica”.

Habrá que estar muy atentos a lo que ocurra en las próximas semanas y meses, dado que se cumplirán los 500 años de la reforma luterana, al mismo tiempo que el primer siglo de las apariciones de la Virgen de Fátima.

Lo cierto es que la Organización de las Religiones Unidas (ORU) propuesta por el finado Shimon Peres podría tener a Francisco como su Secretario General y al Antiguo Testamento como su fuente de inspiración, toda vez que Juan Pablo II definió a los creyentes judíos como los “hermanos mayores” de los cristianos, cuando visitó la Sinagoga de Roma, el 13 de abril de 1986.

La crónica del diario español El País, publicada un día después, el 14 de abril, es prolija en detalles. Para efecto de este trabajo, sólo citaremos el siguiente párrafo:

Juan Pablo II, que habló por espacio de 20 minutos, hizo Suyas (sic) las palabras de la Nostra aetate vaticana y. deploró “los odios, las persecuciones y todas las manifestaciones de antisemitismo dirigidas contra los hebreos en todo tiempo y por quien quiera que sea; repito, por quien quiera que sea”. El Papa evocó el holocausto hebreo en los campos de exterminio nazis y el “alto precio” que pagó la comunidad de Roma (de la qué (sic) fueron eliminados unos 4.000).”

Por cierto, Juan Pablo II fue quien inició la práctica vaticana de conjuntar a líderes de diferentes religiones y sectas para otar por la paz. La primera de esas reuniones ocurrió en Asís, Italia, el 27 de octubre de 1986, es decir, el mismo año en que visitó la Sinagoga de Roma.

Al clausurar dicha jornada interreligiosa, Karol Wojtyla, dijo, entre otras cosas, las siguientes:

Aunque pensemos -como pensamos realmente- que la realización entre aquella realidad y el don de la paz es diferente, según nuestras respectivas convicciones religiosas, todos afirmamos, sin embargo, que tal relación existe. Esto es lo que expresamos rezando por ella. Repito aquí humildemente mi convicción: la paz lleva el nombre de Jesucristo.

Mas, al mismo tiempo y en el mismo espíritu, estoy dispuesto a reconocer que los católicos no hemos sido siempre fieles a esta afirmación de fe. No hemos sido siempre constructores de paz. Para nosotros mismos, pues, pero también, quizás, en cierto sentido, para todos, este encuentro de Asís es un acto de penitencia. Hemos rezado, cada cual a su manera, hemos ayunado, hemos caminado juntos. De ese modo hemos buscado abrir nuestro corazón a la realidad divina, más allá de nosotros, y a nuestros semejantes, hombres y mujeres.

Sí. Mientras hemos ayunado hemos tenido en cuenta los sufrimientos que han acarreado y acarrean todavía a la humanidad guerras insensatas. Por eso hemos buscado estar espiritualmente cercanos a millones de personas víctimas del hambre en todo el mundo.

Mientras caminábamos en silencio, hemos reflexionado sobre el sendero que la humanidad está recorriendo: ya sea en la hostilidad, si no nos aceptamos mutuamente en el amor, ya sea haciendo un viaje común hacia nuestro alto destino, si comprendemos que los demás son nuestros hermanos y hermanas. El mismo hecho de que hayamos venido a Asís desde varias partes del mundo es, en sí mismo, un signo de este sendero común que la humanidad está llamada a recorrer.”

Y más adelante, Juan Pablo II trazó la ruta a sus sucesores:

En este espíritu, invitamos a los líderes mundiales a tomar nota de nuestro humilde ruego a Dios por la paz. Pero también les pedimos a ellos que reconozcan sus responsabilidades y se dediquen con un compromiso renovado al deber de la paz, a poner en marcha las estrategias de la paz con valor y largueza de miras.”

Es la ruta por la que ha transitado Francisco, quien el 17 de enero de 2016, visitó la Sinagoga de Roma y fue objeto de un rotundo “no” en materia teológica. Uno de los pocos medios que se percató del tema fue Chiessa Espresso, de Italia.

Ricardo de Segni, nuevo rabino de Roma y sucesor de Elio Toaff -el dignatario hebreo que recibió a Juan Pablo II, 30 años antes-, fue muy claro al decir lo siguiente: “No recibimos al Papa para discutir de teología. Cada sistema es autónomo, la fe no es objeto de intercambio y de tratamiento político”.

Sin apartarse ni un milímetro del camino ordenado por el Concilio Vaticano II y reafirmado por Juan Pablo II, Francisco ha tenido, sin embargo, un intenso contacto con la comunidad judía. Así, apenas hace unos días (9 de febrero de 2017), recibió a los directivos de la Liga Anti Difamación, creada en Estados Unidos, en 1913.

Ante ellos y según el reporte de la página digital Aletia, el papa dijo:

Por desgracia, la actitud antisemita, que nuevamente lamento, en todas sus formas, como contraria a los principios cristianos y a cada visión que sea digna del hombre, todavía está muy extendida en la actualidad”.

La Iglesia católica se siente especialmente en la obligación de hacer todo en su poder, junto con nuestros amigos judíos, para repeler las tendencias antisemitas”. […] “Hoy más que nunca, la lucha contra el antisemitismo puede beneficiarse de herramientas eficaces, como la información y la formación.”

Conclusión

De todo lo anterior se puede deducir que la Organización de las Religiones Unidas propuesta por Shimon Peres estaría inspirada en la religión judía y que el argumento principal sería el que dio Juan Pablo II, en el sentido de que los judíos son los “hermanos mayores” de los cristianos.

Israel aceptaría que un “papa” católico la encabezara toda vez que dejaría intacto el dogma hebreo, al tiempo que serviría de puente con el mundo musulmán, en función de que Mahoma comenzó a recibir las “revelaciones” divinas a principios del siglo VII de nuestra era, después de haber tenido contacto con rabinos judíos.

Está claro, pues, que la nueva religión mundial evitará el antisemitismo y que los otros credos, católico, islámico y demás tendrán de modelo la Ley de Moisés.

 

 

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