El enemigo no es Trump; es el gobierno entreguista que tenemos

07-jsc-foto-de-miguel-ayalaPor: Jorge Santa Cruz.

@JorgeSantaCruz1

jlsc.ua@gmail.com

Ahora resulta que… los traidores son nacionalistas

Primero, como dignos herederos de Gómez Farías y de Lorenzo de Zavala, se dedicaron a entregar al país; ahora, se envuelven en la bandera tricolor y claman por la unidad nacional.

Son los traidores que se hicieron poderosos a partir de los gobiernos socialistas de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y de José López Portillo (1976-1982), en adelante y que luego, por el colapso de la Unión Soviética, se volvieron más neoliberales que Milton Friedman y sus Chicago boys.

Miguel de la Madrid (1982-1988) fue el que abrió la puerta al neoliberalismo. Fue él quien incorporó a México al Acuerdo General sobre Aranceles y Tarifas de Comercio (GATT), antecedente de la actual Organización Mundial de Comercio y comenzó la privatización económica a ultranza.

Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) aceptó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que empobreció absolutamente al campo mexicano y dejó sin defensa a la micho, pequeña y mediana empresa. El TLCAN sólo benefició a los grandes agentes económicos que operan en México. Salinas continuó con la privatización indiscriminada, iniciada por De la Madrid.

Salinas cerró la Refinería de Azcapotzalco, alegando motivos de seguridad y de protección al medio ambiente y dividió a Pemex en cuatro grandes corporativos. Fue él, el que sentenció a una muerte lenta a la paraestatal.

Ernesto Zedillo (1994-2000) continuó con la entrega de los activos nacionales. Lo que hizo con Ferrocarriles Nacionales de México no tuvo nombre. Los entregó a extranjeros y, luego, fue empleado de una de esas empresas. A él le estalló el escándalo del Fobaproa y no dudó en entregar al entonces presidente de Estados Unidos, William Clinton, la factura petrolera a cambio de un préstamo de 50 mil millones de dólares.

Zedillo dejó impunes a los culpables del saqueo de los bancos mexicanos.

Ni De la Madrid, ni Salinas, ni Zedillo invirtieron un peso en la construcción de nuevas refinerías. En cambio, solaparon todo tipo de corrupción al interior de Pemex.

Los presidentes panistas Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) recibieron excedentes petroleros por 500 mil millones de dólares y nadie supo adónde fue a parar ese dinero. Pemex siguió siendo sangrado por la corrupción.

Fox entregó Banamex a Citigroup sin cobrar un solo centavo de impuestos. Su fiebre privatizadora alcanzó a la sólida Aseguradora Hidalgo. Los hijos de su esposa, Marta Sahagún, los hermanos Bribiesca Sahagún– fueron señalados de participar en actos de corrupción en perjuicio de Petróleos Mexicanos.

Fox sometió a México al Comando Norte del Ejército de los Estados Unidos.

Felipe Calderón, por su parte, encubrió los negocios turbios de la poderosa familia Mouriño, dentro de Pemex.

Calderón dejó entrar a las agencias de seguridad norteamericanas vía el Plan Mérida.

Fox y Calderón sentaron las bases de la Reforma Energética con que el acual presidente, Enrique Peña Nieto (cuyo período comenzó en 2012 y deberá concluir en 2018) desahució a Petróleos Mexicanos y entregó el sector energético a los extranjeros (en especial, norteamericanos).

Hoy, Peña, Calderón, Fox y Salinas, entre otros, convocan a la unidad nacional, para enfrentar al que ellos llaman el enemigo de la nación: Donald Trump. Pero son hipócritas. También, partidos como el PRD y el Verde Ecologista, que firmaron el Pacto por México, que selló el destino de la Patria.

Ahora resulta que… los traidores son nacionalistas y que se presentan como los próceres que salvarán a México.

En realidad, están felices de los estropicios causados por Trump, porque distrae la atención de la opinión pública -o al menos, éso creen ellos- de todas sus traiciones e ineptitudes.

Los ex gobernadores prófugos de la justicia, los que fueron protegidos por Peña Nieto hasta el último día de su mandato, también ven con satisfacción que la prioridad no está en su captura, sino en la guerra comercial y diplomática desatada por Trump.

Ahora, hasta Carlos Slim sale a los medios, para convocar a la unidad nacional. Y lo hace cuando en los corrillos políticos se habla de su posible candidatura presidencial. (Si Trump lo hizo en EUA, ¿por qué no el dueño de Grupo Carso, aquí?

Estimados lectores: el enemigo no es Trump; es todo político corrupto que prostituye su ejercicio (entregando a México) a cambio de privatizar a la nación y a los mexicanos.

Última actualización: domingo 29 de enero de 2016.

Escrito por

Periodista, profesor universitario y consultor en Comunicación y Periodismo.

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